Refugiados son personas que salen de sus países y tienen la posibilidade de solicitar la protección del Estado al que viajó, por un temor fundado de persecución por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social o por sus opiniones políticas, o porque su vida, seguridad o su libertad se vieron en riesgo, por situaciones de violencia generalizada, conflicto armado, graves violaciones a los derechos humanos o situaciones que perturben gravemente el orden público, y no puede o no quiere acogerse a la protección de su país de origen. Personas apátridas, por su vez, no son reconocidas como nacionales por ningún Estado, lo que significa que no poseen una nacionalidad legalmente reconocida. Esto las deja en una situación de extrema vulnerabilidad, ya que suelen carecer de acceso a derechos fundamentales como educación, salud, empleo formal, documentación oficial y protección legal.